viernes, 22 de mayo de 2009

Lleva tu nombre

Tornasol sobre tus cabellos que ligeros se mueven al compás del viento, sútil el deseo, irreverente la pasión, cuando te veo, si te observo o en cada palabra que tu aliento choca al silencio, y al oír tus ideas, entender tus pensamientos me va generando una absoluta confianza, casi como si te conocierá desde hace años, parecido al saber, impecable como en conocimiento, recordar cada pequeña estrofa de tus argumentos me hace recrear mis conceptos, y mejorar mis fallas, no tener noticia alguna sobre ti es lamentable, pero no desfallezco, porque sé que cada uno de mis mensajes te llega de una forma u otra, aún cuando se intenta simular lo que se lleva dentro de si, siempre hay un destello en los ojos, del que admira un pasaje, o rememora una frase, aspira las rosas que llegaron a buena hora, toma un sorbo del mejor vino, saborea un chocolate divino, o pasea mentalmente entre las nubes de la emoción, hay muchas cosas que se hacen imprescindibles en esto que llaman vida, como decirle a aquel que amas que es un placer disfrutar a su lado, o andar de compras por las calles y en la mano un helado; también llenarte la cabeza con folosofías e innovaciones, leer un buen libro o cambiar la foto vieja y pérdida por un retrato de tu sombra, sí, incluso tu silueta al llevar la inclemencia de un sol veraniego en un desierto sería más hermosa que lo que ahora te ofrezco, no tendría dudas de olvidar los sinsabores, de hacer caso omiso de los improperios y dolores de cabeza, de obviar las palabras aireadas, de soportar una y otra vez la exclusión o como quieran llamarle las masas, realmente una burla sobre lo que aparento o no tengo vale menos que el suelo por donde pasas, una idea que se confronta con mis anhelos no sería para nada perniciosa si te tengo, la sintésis de mis sentimientos no llegarían a ningún lado si en verdad se percataran de porque te he dicho esto, siendo muy idealista; y en tremendo desatino estaría de no entender los signos que me dejaste, como llegar de rondón a un sitio, y sorprender a los amigos, llevar alguna ofrenda a tu sitio preferido, colocar en manos correspondidas un regalo valioso, no tanto por el precio de calle o su utilidad, sino por su belleza o la calidad del diseño, cosas hay que nadie podría ponerles valor preciso, ni nada reemplazaría, como la vida, o el aire que respiras, que alguien no sea catalogado de bueno contigo porque te da algún objeto, sino, porque no te hace daño alguno, en fin, me extiendo tanto que se me olvida recordarte que tu rostro no lo podré olvidar, que tu voz, timbre y tono están almacenados en mi memoria, que cada vez que cambias de ropa imagino que te tratan bien, que espero te levantes cada mañana, que no necesito que otra persona crea en mí, que no me siento cómodo en soledad, que me acostumbré a tu sonrisa, que cada mueca en tu cara me hace feliz, que no soy tan positivo cuando tu ausencia me devora por dentro; que todo tiembla al pasar las horas, que espero el tiempo correcto, y solventar mis necesidades básicas para seguir, tal vez no con el impetú de antes, quizás de una manera poco ortodoxa, mas, la fuente de mis mejores momentos eres tu.

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